LA PALABRA DEL DIA!

Dios nos Habla Hoy 5 =10 = 2017

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Tema= La entrada triunfal de Jerusalen=====
Lectura =lucas 19 =28 – 40 ..=====

Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.
19:29 Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos,
19:30 diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.
19:31 Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.
19:32 Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.
19:33 Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?
19:34 Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.
19:35 Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.
19:36 Y a su paso tendían sus mantos por el camino.
19:37 Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,
19:38 diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
19:39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.
19:40 El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.

Reflexion

Durante la ultima semana de su ministerio , Jesus cumplio deliberadamente las profecias Mesianicas , la entrada triunfal en jerusalen , que tuvo lugar el domingo ante la crucifixion , constituyo la escenificacion de una parabola , una forma dramatica a traves de la cual Jesus proclamo su condicion de Mesias , ella represento la consumacion de la profecia de Zacarias 9= 9 hasta sus mas minimos detalles .
Ese día, Jesús entró en Jerusalén sentado sobre un pollino, el cual ningún hombre había montado.
El propósito de Jesús al desplazarse hacia Jerusalén era hacer pública su declaración de ser su Mesías y el Rey de Israel, en cumplimiento a la profecía del Antiguo Testamento. Mateo dice que el rey que viene sobre un asno fue un cumplimiento exacto de Zacarías 9:9, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. Jesús iba en un asno hacia su ciudad capital, como un rey victorioso y es aclamado por el pueblo como era la costumbre. Las calles de Jerusalén, la ciudad real, están abiertas a Él, y como un rey que sube a su palacio, no un palacio temporal sino el palacio espiritual que es el templo, porque su reino es un reino espiritual, Él recibe la alabanza y la adoración de la gente, porque sólo Él se lo merece. El colocar los mantos fue un acto de homenaje a la realeza (ver 2 Reyes 9:13). Jesús estaba declarando abiertamente a la gente que Él era su Rey y el Mesías que habían estado esperando.

Desafortunadamente, la alabanza que el pueblo derramó sobre Jesús no fue porque le reconocieron como el Salvador de su pecado. Ellos le dieron la bienvenida como el resultado de su deseo de tener un libertador mesiánico, alguien que los llevaría a una rebelión en contra de Roma. Hubo muchos que a pesar de no creer en Cristo como el Salvador, no obstante, pensaron que quizás Jesús podría ser un gran libertador temporal para ellos. Estos son los que lo aplaudieron como rey con sus muchas hosannas, reconociéndolo como el hijo de David, que venía en el nombre del Señor. Pero cuando Jesús no cumplió sus expectativas, cuando Él se negó liderarlos en una rebelión masiva contra los ocupantes romanos, la muchedumbre rápidamente se puso en contra de Él. En solo pocos días, sus hosannas cambiarían a gritos de “¡Crucifícalo!” (Lucas 23:20-21). Quienes lo aplaudieron como héroe, pronto lo rechazarían y abandonarían.

La historia de la entrada triunfal está llena de contrastes, y esos contrastes tienen aplicaciones para los creyentes. Es la historia del rey que vino como un siervo humilde en un asno, no presumiendo en un corcel, no en vestiduras reales, sino con la ropa de los pobres y los humildes. Jesucristo no viene a conquistar a la fuerza como los reyes de la tierra, sino a conquistar con amor, gracia, misericordia, y su propio sacrificio en favor de su pueblo. Su reino no es de ejércitos y de esplendor, sino de humildad y servicio. Él no conquista las naciones, sino los corazones y las mentes. Su mensaje es de paz con Dios, no de una paz temporal. Si Jesús ha hecho una entrada triunfal en nuestros corazones, Él reina ahí en paz y amor. Como sus seguidores, exhibimos las mismas cualidades y el mundo ve el verdadero rey triunfante viviendo y reinando en nosotros.

La paz de Dios este con nosotros

.5 = 10 – 2017 .
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